lunes, 22 de junio de 2009

Peace of Mind... And Soul... In the Still of the Night...

El relato que hoy les traigo, mis queridas víctimas, no podría catalogarse como algo propio de una pesadilla, sino todo lo contrario: algo perteneciente al más plácido de los sueños. Y es que pese a lo intimidador que pueda parecer inicialmente la morada de mis historias, no todo van a ser cuentos oscuros y pertubadores... Ya lo comenté en mi presentación... La única regla en Mi Pesadilla es que no hay reglas, así que nada tiene que guardar un sentido u orden establecido. A fin de cuentas, es lo mismo que pasa en los sueños, ¿no les parece?

Ayer estuve paseando acompañado de la Srta. Aogiri Keiko por mi querido y a veces poco valorado pueblo, Viladecans. Y digo esto de "poco valorado" porque, por algún motivo que todavía no alcanzo a explicar, es curioso como muchas veces uno tiende a maravillarse con el exotismo de las regiones lejanas y no se da cuenta de las riquezas que le rodean en sus zonas más comunes. ¿Será porque, al ser tan comunes, las tenemos más asimiladas y por ello no les otorgamos el valor que realmente tienen? ¿O será que lo lejano nos fascina precisamente por romper con nuestra vida cotidiana? Mi humilde persona acepta todo tipo de teorías sobre ello...

Disculpen, comenzaba a divagar... ¿Por dónde íbamos? Ah sí, estábamos en la parte en la que paseábamos por nuestra zona. Acabábamos de salir de cenar unas riquísimas Pizzas en un local situado muy cerca de la fortaleza del Sr. Eisen (recuérdeme que un día de estos hagamos una visita al citado local) y, una vez fuera, sentí curiosidad por visitar el ya mítico Parque de La Marina, pero esta vez bajo un prisma diferente caracterizado por un ingrediente que no había probado en anteriores visitas: la noche. Con calma anduvimos hasta cruzar el gran puente de madera que separa lo que antes era el final del pueblo con toda la zona nueva, y tras quedarnos un rato en dicho puente mirando al horizonte y presintiendo lo que allí nos íbamos encontrar, nos adentramos... ¿Y qué fue lo que allí encontraron, se preguntarán? Pues la perfecta definición de la expresión "paz y armonía". El parque, bajo el oscuro manto de la noche, estaba perfectamente adornado con una maraña de luces que lo hacían brillar con fuerza, y en todo su recinto reinaba la más absoluta tranquilidad. Estábamos completamente solos, como si nos hubieran dejado entrar en exclusiva, soplaba una agradable brisa fresca muy agradecida tras los días de calor y el único acompañamiento era la banda sonora de los grillos cantando. El agua del lago estaba tan quieta que parecía que cristal, y la atmósfera de paz y quietud era tan palpable que se sentía en los huesos, casi se podía respirar. Embriagados por este sentimiento, recorrimos todo el parque, disfrutando de cada segundo que pasamos y asombrados de que pudiera haber rincones tan increíbles justo al lado de casa. 

Y esto vuelve a lo que decía al principio: tenemos en nuestras tierras lugares estupendos que disfrutar y no siempre somos capaces de apreciarlos. Aunque yo sí lo fui, y les aseguro que fue una experiencia muy recomendable. El nivel de relajación mental y espiritual que alcancé a esas horas de la noche y en ese lugar fue algo para recordar y para tener presente. 

Después de abandonar el parque continuamos nuestra andadura por el pueblo, para ver como esa atmósfera de quietud, que parecía emanar directamente del parque, se iba propagando por todo el pueblo. Y es que Viladecans puede ser un lugar increíble de noche, no por emociones desenfrenadas y momentos dinámicos, sino por todo lo contrario. Parece mentira que una ciudad con todo su movimiento durante el día pueda ser un remanso de paz durante la noche, una paz que uno puede llegar a sentir en su alma.

Este relato quiero dedicarlo especialmente a la Srta. Nekoi, a la que he prometido enseñar y compartir todo lo relatado no sólo con palabras, si no con hechos. Y yo soy un hombre que siempre cumple sus promesas... Así que dejemos que la noche nos prepare otra sesión de paz y relajación para cuando usted quiera honrarnos con su siempre agradable presencia, querida...

6 comentarios:

  1. Tan palpable debió de ser la atmósfera de paz y tranquilidad que yo también he podido sentirla al leer tu relato, qué ganas me han entrado de vivir tal momento de relax! Gracias Sr.Shinobi por dedicarme la entrada; sus palabras junto con la fotografía han conseguido evadirme por un momento a un imaginario remanso de paz y tranquilidad. Y, por suerte, pronto se hará realidad, una vez toda esta pesadilla de exámenes y mudanzas precipitadas haya terminado! ><

    ResponderEliminar
  2. Ayer sin duda se estaba en la gloria paseando de noche en un parque iluminado por únicamente por las farolas del mismo y disfrutando del fresquito que soplaba en ese momento

    ResponderEliminar
  3. Vaya vaya, desde luego esa no es la Viladecans nocturna que yo veo cada dia cuando tengo que ir a trabajar. Aunque también, cierto es, que a esas horas no tengo ni el cuerpo ni la mente preparados para tal espectáculo de paz y sosiego.

    Y es que me imagino que el parque de la Marina de noche dbee ser un gozo y mas cuando se está solo, sin escuchar el escándalo lejano o la compañia de molestos transeuntes que pudieran empañar el momento. A mi también me gustaria apuntarme algún dia a eso, aunque yo le añadira una lejana tormenta donde se pudiesen dislumbrar los rayos desde el parque, y eso seria el climax XD.

    Otra increible entrada que nos transmite esa atmosfera de calma y serenitud que en esta ajetreada vida todos necesitamos.

    ResponderEliminar
  4. Lo cierto, amigüitos, es que ayer se dieron circunstancias propicias para esa paz reinante: pensad que era un Domingo por la noche, que al día siguiente se supone que la gente tiene que ir a trabajar y a esas horas ya está durmiendo, y luego que todavía no hemos entrado en el periodo vacacional fuerte, con lo que la gente o está trabajando o está estudiando en su mayoría. De ahí que hubiera también tanta tranquilidad. No obstante, en general este pueblo es muy muy tranquilo, y sobre todo en Invierno hay veces que puede parecer un pueblo fantasma a altas horas de la noche (os lo digo yo, que he dado vueltas a las 3 de mañana en Otoño / Invierno y vamos... Ni un cuco XD ). Aún así, una tranquilidad y un bienestar en el parquecillo que desde luego un día de estos vamos a compartir entre tod@s ;o)

    ResponderEliminar
  5. Hay mucha gente que vive en este pueblo y solo conoce el bar de la esquina. Yo he visitados todos los rincones explorados y por explorar de este pueblo, desde que era un crio. Actualmente nos juntamos dos colegas y un servidor todos los viernes. Cenamos en algún lugar improvisado y luego echamos a caminar. Si te has sorprendido del Parque de la Marina por la noche, no te quiero contar lo que te pierdes si no has subido a la montaña. Vistas nocturnas de nuestro pueblo preciosas, donde casi no se aprecia el ruido de los coches al pasar. Se siente una ligera brisa acompañada de olores que en las profundidades del pueblo no estamos acostumbrados a percibir. Sentarse en un monticulo y perder la vista entre tantas lucecitas es bastante relajante y confortable. Te hace pensar en toda esa gente desconocida que comparte suelo contigo...
    Yo te animo a que un dia subas a esa montaña, junto a Sant Ramón. No se tarda mas de 30 minutos en llegar desde la parte mas baja del pueblo. Lo malo o bueno, es que al subir a dicha montañe, te encuentres con unos tios de botellón, como me pasó recientemente XD.
    El parque de la Marina no está valorado como se merece. Quizás la culpa sea de su ubicación, en los limites exteriores del pueblo...

    La proxima salida queremos juntarnos unos cuantos y subir a Sant Ramón de noche. La ultima vez que lo intentamos, eramos cuatro, recién cenados en el Wok y con una linterna sin pilas. Tuvimos que abortar la misión xD.

    Un saludo !

    ResponderEliminar
  6. Pues muchas gracias por su sugerencia, Sr. Tornero, desde luego que pienso ponerla en práctica en cuanto buenamente se pueda. Y es que estos días, no sé por qué, pero me estoy dando cuenta de que en este nuestro pueblo hay mogollón de rincones que, quizá porque nos resultan tan cotidianos, no les damos el valor o la importancia que realmente se merecen, y qué demonios, aquí tenemos cosas que están MUY BIEN! ^^

    Supongo que la montaña de la que me hablas es la propia que se sube para llegar a la ermita de San Ramón. Hace cosa de mes y medio subimos de excursión (tras muchos años de no pisar esos lugares) y desde luego que nos gustó MUCHO! La vista es increíble, y el lugar muy tranquilo y relajante. Eso fue de día, ya de noche debe de ser la $%&! Así que será cuestión de organizar una nueva expedición, coger linternas y rifles tipo Lancer para luchar contra los canis botelloneros y los majinis cerveceros que puedan salirnos y... A disfrutar de la noche Viladecanense!! ^^

    Un saludo y muchas gracias por tu comentario! ;o)

    ResponderEliminar

Se ha producido un error en este gadget.
Se ha producido un error en este gadget.

The Daily Puppy